Ansiedad
Cuando el cuerpo se pone tenso, la mente se acelera, y vos solo querés volver a sentir calma.
Sentís un nudo en la garganta y respirar ya no se siente natural.
El corazón se acelera sin una razón clara.
Te sudan las manos, te cuesta quedarte quieto, y por dentro algo insiste: “algo está mal”.
A veces estás “bien”… hasta que de la nada ya no estás bien.
Te da vergüenza contarlo porque suena exagerado, entonces lo aguantás.
O lo escondés con chistes, con trabajo, con café, con pantalla, con cualquier cosa.
Y lo peor no es solo el mal rato: es quedarte esperando que vuelva.
¿Te pasa que vivís más pendiente de que se te quite que de vivir, sin más?
No es falta de carácter. Es un sistema que se volvió reactivo y ya no descansa.
Y sí: eso se puede trabajar con método, no con fuerza bruta.
Qué suele estar pasando
Te cuesta bajar revoluciones aunque “no esté pasando nada”.
Tu cuerpo se enciende primero y la cabeza llega tarde a entender qué fue.
Empezás a evitar lugares, planes o conversaciones para no sentirte así.
Te agarrás a rutinas o a gente como “ancla”, porque si no, te inquietás.
Te pasa que revisás tu pulso, tu respiración, o buscás señales de “¿ya se me está quitando?”.
Te agotás: no por el día, sino por estar sosteniéndote todo el día.
A veces la ansiedad cambia de forma: un día es pecho, otro día estómago, otro día pura mente.
Cómo trabajo esto en sesión
1) Enfoque
Trabajamos para que dejés de pelear con los síntomas y empecés a entender el patrón: qué los enciende, qué los mantiene, y qué los apaga. No desde teoría bonita, sino desde lo que a vos te pasa en tu vida real.
2) Lo que NO va a pasar
No te voy a juzgar. No te voy a regañar. No te voy a decir “solo relajate”.
No tenés que “contarlo perfecto” ni tener las palabras exactas. Y no voy a empujarte a exponerte si no estás listo.
3) Lo que sí puede pasar
Que los episodios bajen en intensidad y frecuencia.
Que recuperés sueño, presencia, y la sensación de que podés manejarlo cuando aparece.
Que volvás a hacer cosas sin estar pagando el precio después.
¿Y si no sé explicarlo?
Está bien. En sesión lo vamos armando juntos. Yo te voy guiando con preguntas claras, sin presionarte.
¿Y si me da vergüenza hablar de esto?
Es más común de lo que parece. Y la vergüenza, trabajada bien, baja rápido cuando dejás de sentirte “raro”.
¿Cuánto dura una sesión?
Normalmente 50 minutos.
¿Cada cuánto se trabaja?
Lo más común es semanal al inicio. Luego se ajusta según tu caso y tu ritmo.
¿Cómo funciona online?
Por videollamada. Solo necesitás un espacio razonablemente privado y conexión estable. Lo demás se resuelve.
Si lo que querés es que esto baje y poder vivir sin estar sosteniéndote a la fuerza, hablemos.
Escribime por WhatsApp y vemos tu caso.
